El Mentor Tras la Marca
El punto de inflexión llegó cuando apareció nuestro mentor: el profesor Carlos Paleta. Durante una clase sobre proyectos y storytelling, nos habló del poder de las historias, de la importancia de una visión clara y del valor de un equipo unido. Cuando le contamos nuestra idea, sonrió de una manera que ninguno olvidó. “Ustedes ya tienen lo más importante”, nos dijo. “Pasión, talento y propósito. Lo demás se aprende”.
Carlos nos enseñó a ordenar la idea, a visualizar objetivos, a comprender que
un emprendimiento es más que un servicio: es una identidad. Nos guió sobre cómo
construir una marca sólida, cómo proyectar confianza, cómo pensar en el cliente
desde un enfoque humano y profesional. Nos hizo ver que Élégance no era solo un
nombre posible, sino una filosofía: la elegancia entendida como actitud,
respeto y cuidado personal.
Su apoyo disipó muchas dudas. Nos dio herramientas concretas, estrategias
reales y, sobre todo, confianza. Por primera vez, el proyecto dejó de parecer
una fantasía. Comenzamos a creer realmente que podíamos hacerlo. El mentor
había cumplido su rol: despertar en nosotros el coraje para seguir adelante sin
mirar atrás.
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